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Con motivo del X Premio Azul, nos acompañará Lourdes Tomás Rubio, médico, escritora y divulgadora científica. la presidenta de Médico Mentor habla de su concepto de salud integral, que señala como pilar básico para toda empresa que desee acompañar a sus trabajadores.

 

Mutua Navarra.  Premio  Azul, X Aniversario.  Sala Luneta, Baluarte. 30.01.2019

Lourdes Tomás Rubio (Madrid, 1973) es doctora en Enfermedades Cardiovasculares por la Universidad de Navarra, escritora y divulgadora científica. Inició su carrera profesional como médico de familia en centros de Atención Primaria y Comunitaria. Participó después en programas de cooperación internacional en India y África. Su visión integral y humanista de la salud le llevó a complementar su formación médica tradicional con especialidades médicas integrativas, como la psiconeuroinmunoendocrinología, y disciplinas de la psicología como la sofrología, la antroposofía o la terapia Gestalt. Recientemente, ha colaborado con centros privados pioneros en medicina integrativa. En la actualidad, es presidenta y socia fundadora de la empresa social Médico Mentor, en la que combina su labor médica asistencial y de investigación con la implantación de programas formativos de salud y bienestar para colectivos en grandes empresas y escuelas de negocio. Candidata al Top 100 de mujeres líderes en España en el apartado de Pensadoras y Expertas, en su libro ‘La salud, tu mejor talento’ comparte su visión humana e integrativa de la medicina. Practica y propone una medicina basada en el conocimiento que empodera a la persona para que sea sujeto activo y verdadero promotor de su salud, e introduce la idea de salud como un talento o competencia que constituye una herramienta de transformación hacia un nuevo modelo empresarial y social basado en la implantación de una cultura corporativa de bienestar.

Inició su andadura profesional trabajando en la sanidad pública y posteriormente en la sanidad privada, pero, llegado un momento, rompe con todo aquello. ¿Por qué? ¿Cómo fue ese proceso?

Mi experiencia, tanto en la sanidad pública como en la privada, me hizo ver que el lugar que yo necesitaba para atender a los pacientes como creía que tenía que atenderlos todavía no existía, y que tenía que crear un lugar en el mundo para mí. Fue entonces cuando, hace diez años, creé mi empresa social, que tiene como objetivo principal transformar ese modelo sanitario en el que nos estamos moviendo en la actualidad: que las personas pasen a ser sujetos proactivos de su salud, que sean conscientes de qué activos tienen internamente para generar la salud y el bienestar en su día a día, y que, a través de la educación, los conozcan y puedan llevar eso a la práctica con el fin de que nuestra sociedad cada vez camine más hacia la promoción de la salud y no tengamos que intervenir tanto en prevención e incluso en tratamientos. Hablamos de tratar la enfermedad a la persona desde una visión mucho más integral y no tanto desde una parte puramente física, que es donde la medicina actual está muy centrada.

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Entonces, ¿el modo actual de entender la salud no es el adecuado?

El modelo falla en la base, en la parte de medicina familiar y comunitaria. Hemos olvidado que los médicos de familia tenemos una doble función: la de tratar o diagnosticar una enfermedad, pero también la de ayudar y acompañar a esas personas para que se sostengan sanas. Tenemos la función de acompañar a las familias y de que la comunidad sea mucho más saludable.

La herramienta que da eso es la sensibilización y la información. Los médicos no sólo hemos de ser terapeutas sino que también tenemos que saber acompañar a las personas en el proceso del autocuidado y del autoconocimiento, para que sean capaces de usar esos recursos que poseen, que poseemos todos realmente. Es como cambiar de un modelo de pasivos a un modelo de activos, donde cada uno reconoce lo que tiene y cómo lo puede usar para ser gestor de su propia libertad.

 ¿Qué son esos ‘activos’? ¿Cuáles son esos aspectos que todos tenemos e interesa conocer de nosotros mismos?

En ese autoconocimiento se incluyen todas las fuerzas y recursos que el cuerpo posee. Por ejemplo, la cronobiología aplicada, esto es, el conocimiento de los biorritmos para usarlos de modo acorde a como funcionan. También engloba toda la parte de la alimentación: que las personas comprendan que el cuerpo está formado por millones de células que se construyen realmente con aquello que estanos comiendo. Darnos cuenta de la importancia de comer bien, de forma cíclica, ordenada y de calidad, en mucha menos cantidad de la que ingerimos, que es una barbaridad. O la importancia de recordar también la alimentación viva, que no sólo comemos para nutrir nuestro cuerpo sino también a la microbiota, toda esa flora bacteriana intestinal que, según se está viendo, tiene un impacto en nuestra salud física y emocional muy importante. Comprende asimismo herramientas como qué puedo hacer para dormir con calidad, para que ese sueño sea reparador de mi sistema inmune, de mi sistema cardiovascular, de mi fertilidad, de mis niveles de energía, de mi memoria, que realmente el sueño pueda dar la mejor versión de sí mismo. También incluye aprender a relajarse en un mundo en el que vivimos permanentemente corre que te corre, con unos sistemas nerviosos excitadísimos y agotados, hacer esas paradas de inspiración y respiración, relajación. O aprender a gestionar nuestras emociones. El cuerpo, la mente y la emoción son uno, y muchas veces nos encontramos con patologías que ya tuvieron una primera expresión en la emoción y no se supo ahondar o canalizar, como cuando uno tiene ansiedad y puede llegar a tener un ataque de pánico o sufrir desmayos. Es importante entender que en el ser humano todo funciona como uno. Una mirada integrativa y humana. No somos máquinas, podemos hacer mucho más. Somos artistas de nuestro bienestar, pero falta el conocimiento de cómo hacerlo. Médico Mentor tiene la ilusión, después de la experiencia de ver que esto es posible, de que empecemos a transformar y recordar a los médicos de familia todo lo que podemos hacer por la salud comunitaria.

 ¿Cómo se puede aplicar todo esto en el mundo laboral, en la empresa? ¿Cómo puede transformarse saludablemente una empresa y cómo es el plan de acción para efectuar esos cambios?

Yo veo una empresa como un cuerpo humano, sólo que en lugar de células son personas las que hacen que eso funcione. De manera que cuando ponemos el foco en que esas personas estén sanas, la empresa rinde de una manera mucho más sostenible y saludable. Desde esa mirada, nosotros, como entorno, no entramos en temas de prevención ni de conciliación, porque eso se gestiona desde el área de recursos humanos o el médico de trabajo, profesionales mil veces más expertos que nosotros, con más conocimiento y experiencia. Nosotros entramos en la segunda fase, cuando la empresa realmente tiene muy solventados todos los programas de prevención y de riesgos laborales y quiere dar un paso más, promocionar el bienestar en sus empleados. Yo trabajo igual en las escuelas con los niños que con los pacientes en mi consulta, es decir, trabajo directamente con las personas. Nosotros trabajamos enfocándoles cómo potenciar la salud desde la biología, desde la citología, desde las relaciones sociales, y en su parte más existencial o vital. Y ahí aprovechamos todos los recursos que tenemos que comentaba antes: planes de nutrición, planes de acción para dormir mejor, relajación… Y la manera de implementarlo es a través de conferencias, información online o talleres, siempre dejando claro que Médico Mentor ejerce una labor de sensibilizar y de formar. Nosotros no acompañamos en este proceso de formación en el día a día, pero sencillamente porque apostamos por que las personas se conviertan en protagonistas y sujetos proactivos de su salud. Les damos las herramientas para que ellas mismas empiecen a construir. En las empresas a veces sí ofrecemos apoyo en esa transformación, revisando menús, aconsejando ofrecer en las máquinas de vending otro tipo de productos… Pero todo eso son efectos colaterales. Nuestro foco es sensibilizar y formar a las personas. Luego podemos ayudar a que eso tenga una coherencia dentro de la compañía, pero no entramos en temas de conciliación o de prevención.

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Una organización que aplique sus consejos, ¿experimenta una transformación positiva?

Trabajamos con grandes empresas. El objetivo final es que cada empleado tenga recursos para crear bienestar en él, y que eso repercuta en cualquier nivel de su actividad profesional. También en sus relaciones sociales. Los resultados que tenemos de nuestras formaciones obtiene puntuaciones muy altas. Todavía no se ha dado el caso de un cliente o empresa con los que no sigamos manteniendo una formación continuada. No es como una formación al uso, en la que se dan conocimientos que muchas veces ni te tocan, sino que son experiencias o conocimientos que van dirigidas a ellos y que se viven como una riqueza personal, es decir, se imparten dentro del entorno corporativo, pero ellos los viven como persona más que como empleado. Lo cual constituye para mí una de los principales beneficios del tipo de formación que ofrecemos. La gente comenta que es capaz de mantener sus niveles de energía durante mucho más tiempo y que no sufre apagones de energía en mitad de su jornada laboral, o que ya no experimenta esa irritabilidad con las que a veces llegamos a casa, fruto del cansancio, que empieza a dormir mejor, a bajar peso… Somos médicos y todas las acciones que realizamos las establecemos con intención de que generen salud y bienestar. Los de alrededor notan esas mejoras, les perciben con mejor cara, ven que pierden peso y dicen: “Igual yo también empiezo a comer la manzana y las nueces a media mañana”. Todo eso crea un efecto dominó, la gente quiere más y pide los cursos. Y las personas al frente de las empresas u organizaciones también quedan satisfechas, ganamos todos: los empleados, ellos como empresarios y nosotros como médicos.

¿Qué problemas y qué retos afrontan normalmente en este campo las empresas?

Para que se implementen programas de bienestar o para que realmente haya una transformación corporativa saludable, verdadera y que perdure en el tiempo, las empresas tiene que entender primero que la salud es uno de los pilares de la compañía. Hay empresas donde hemos impartido cursos y las ideas no cuajaban porque partían del departamento de recursos humanos, el de formación o el servicio médico. Lo querían hacer, pero no había ningún ningún tipo de soporte o apoyo estratégico. El segundo obstáculo es la dirección: es fundamental que el equipo directivo apoye estos programas y que sea embajador de los mismos. Ell tercer obstáculo es la comunicación: que el departamento de comunicación no sepa trasladar a la plantilla el por qué y el para qué. En empresas grandes, multinacionales con unos volúmenes de trabajo altísimos, igual tienes a un empleado al que no se le ha explicado esto convenientemente y te dice: “¿Y ahora tengo que ir a una charla de estrés? Pues a lo mejor me dejas salir a las 6 e igual así no tengo tanto estrés”. Hay que hacerle entender cuál es el programa, el hilo conductor de las acciones que se quieren hacer, para que él lo perciba como una oportunidad. Y el cuarto punto obstáculo es la coherencia. No puedes decirle al trabajador que es importantísimo que coma entre las doce y las dos porque cuando comes a las cuatro de la tarde tu cuerpo no aguanta y luego ponerle reuniones a la una y media. Todas las patas de la empresa deben estar al favor del cambio.

¿Hay empresas que sólo hacen este tipo de formación porque está de moda, porque lo hace el vecino y temen quedarse atrás?

La visión humana e integrativa de la salud no es una moda, es una manera de estar en el mundo, pero no todos lo entienden. El otro día una empresa me dijo. “De mindfulness no vamos a hacer nada porque se está pasando de moda”. Me quedé helada. ¿Cómo el vivir una presencia y una atención extrema en el mundo que vivimos hoy puede pasarse de moda? Pero, bueno, cuando yo empecé me miraban como un bicho raro, y ahora realmente ya ha calado en la mentalidad empresarial que la salud es uno de los pilares fundamentales. Pueden decidir hacer los cursos o no hacerlos, pero saben de qué hablamos cuando decimos que es un nueva competencia, un talento a desarrollar y algo básico para quienes quieran acompañar en su trayectoria a sus empleados.

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